La noche del pasado domingo, el sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos, de 40 años, fue asesinado en Quilleco, región del Biobío, mientras cumplía con su deber en un procedimiento policial relacionado con violencia intrafamiliar. Urrea, quien tenía 18 años de servicio en Carabineros, fue atacado con un arma de fuego y, a pesar de recibir atención de urgencia, falleció en el lugar debido a la gravedad de sus lesiones.

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Detalles del incidente

El hijo del hombre detenido y acusado de disparar al sargento Urrea compartió su versión de los hechos en una entrevista. Según su relato, se encontraba en la vivienda junto a su hijo de un año y fue quien realizó un segundo llamado a Carabineros para informar sobre la situación de violencia intrafamiliar que se estaba desarrollando.

En su testimonio, el joven mencionó que su padre había mostrado una actitud desafiante, diciendo que no le importaba lo que pudiera pasar si se llamaba a la policía. Al llegar Carabineros, el padre del joven respondió de manera aparentemente cooperativa, pidiendo un momento para salir de la habitación.

El desenlace trágico

El hijo del imputado describió que, tras recibir a los policías, su padre tomó una escopeta y cargó los cartuchos antes de abrir la puerta. En ese momento, apuntó hacia los efectivos de Carabineros, quienes, según el relato, no dispararon primero y advirtieron a su padre que bajara el arma. Sin embargo, el hombre disparó, lo que resultó en la fatalidad del sargento Urrea.

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Este trágico suceso ha llevado a Carabineros a estar nuevamente de luto, tras el reciente asesinato del suboficial mayor Cristopher Aguilera Fernández, ocurrido solo una semana antes. La institución ha expresado su pesar por la pérdida de uno de sus miembros y la violencia que enfrentan en el cumplimiento de su deber.