En medio del constante ir y venir de pasajeros en el aeropuerto de Santiago, Héctor vive una realidad marcada por la lucha contra la adicción y la búsqueda de un refugio. Actualmente, es una de las 62 personas que, según el último catastro, utilizan el principal terminal aéreo del país para dormir y protegerse.

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Su llegada al aeropuerto fue motivada por la recomendación de un amigo que también enfrentaba una situación similar. Héctor comparte que su historia está profundamente ligada a problemas de consumo de alcohol, lo que lo llevó a vivir en la calle. «Fue por problemas de alcohol, cosas por el estilo, que me hizo llegar a estar en la calle», relata.

Desafíos en el aeropuerto

A pesar de encontrar un lugar donde resguardarse, Héctor ha descubierto que el aeropuerto no está exento de peligros. «Hay personas que llegan en la noche, que se ponen a pelear, que se ponen a hacer cosas que no se debe hacer… como robar», explica. Esta situación añade un nivel de incertidumbre a su ya complicada vida.

Un camino hacia la recuperación

En su proceso de recuperación, Héctor lleva un mes en rehabilitación y busca formas de generar ingresos. Se dedica a recoger objetos que puede vender, como latas, para conseguir dinero. «Me dedico a juntar latas, cualquier cosita que encuentre en el camino, algo que me pueda servir, pa’ poder hacer platita», comenta. Este esfuerzo le ha permitido comprar un teléfono y avanzar en su recuperación.

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Héctor sueña con un futuro mejor: «Me gustaría conocer una persona, tener una familia, trabajo, mi casa. Y poder ayudar a los míos y a los que me ayudaron también», concluye, reflejando la esperanza de reconstruir su vida.