La comunidad Cahuala, ubicada en Chiloé, se encuentra bajo la investigación de la Fiscalía por presuntos delitos de abuso sexual reiterado, trata de personas con fines de explotación laboral y asociación ilícita. Exintegrantes de esta secta han denunciado las severas reglas impuestas por su líder, conocido como ‘el jefe’, que restringían la libertad personal y afectiva de sus miembros.
Reglas de control y sometimiento
Las normas dentro de la comunidad eran extremadamente restrictivas. Las madres no podían amamantar a sus propios hijos y sus relaciones de pareja estaban sometidas al control del líder. María Luz, una exintegrante, relató que todo lo que hacía con su marido era de conocimiento público y debía ser aprobado por ‘el jefe’.
Patricio Aguirre, otro exintegrante, afirmó que Urrutia decidía incluso los encuentros íntimos entre los miembros de la comunidad, llegando a ofrecer mujeres a los hombres y determinando las condiciones de esos encuentros.
Impacto en la relación madre-hijo
Las reglas también afectaban profundamente el vínculo entre las madres y sus hijos. María Luz recordó que, cuando su hija tenía entre cuatro y cinco años, se le prohibía acercarse a ella. Otras mujeres debían encargarse del cuidado de los niños, mientras que las madres debían mantenerse alejadas. Aguirre añadió que ninguna madre podía amamantar a su propio hijo, lo que consideró una norma cruel y deshumanizante.
Consecuencias económicas y laborales
El abogado querellante, Rodrigo Zegers, destacó que el control ejercido por ‘el jefe’ se extendía a todos los aspectos de la vida de los integrantes, incluyendo su situación económica. Muchos trabajaron durante años bajo contratos formales, pero recibían una mesada de solo $40 mil mensuales. Este control económico permitió a Urrutia y su pareja acumular una considerable riqueza a expensas de sus seguidores, quienes vivían en condiciones de servidumbre.
La comunidad, que llegó a tener cerca de 40 miembros, actualmente cuenta con alrededor de 15. La investigación se inició tras la presentación de una querella en 2019 por hechos ocurridos entre 1999 y 2015, y se mantiene bajo reserva debido a la gravedad de las acusaciones.
Características sectarias
El académico Pedro Rodríguez, de la Universidad del Desarrollo, explicó que las dinámicas observadas en Cahuala son típicas de grupos sectarios, donde el control se extiende a la autonomía personal, económica, sexual y afectiva de los integrantes. Este tipo de control puede generar un profundo impacto emocional, como lo experimentó María Luz, quien confesó haber llegado a un estado de confusión tal que casi no sabía ni cómo se llamaba.

