El nombre del Guatón Loyola resuena cada año durante las celebraciones de Fiestas Patrias en Chile, gracias a una cueca que se ha vuelto emblemática. Sin embargo, pocos conocen la historia real detrás de este personaje, que corresponde a Eduardo Loyola Pérez, un hombre vinculado al mundo de los remates de ganado.
La historia que inspiró la famosa cueca tuvo lugar en 1954, en un rodeo en Parral. En ese evento, Loyola y su amigo Alejandro Gálvez, conocido como “El Flaco”, se vieron envueltos en una pelea tras ser molestados por un grupo de hombres ebrios que incomodaban a las mujeres presentes. Durante el altercado, Loyola cayó al suelo, y uno de sus oponentes intentó atacarlo con una silla. Sin embargo, logró esquivar el golpe, y un movimiento de su acompañante hizo que el rival pensara que se iba a usar un arma, cuando en realidad era solo un manojo de llaves. Esto llevó a la huida del agresor y puso fin a la pelea.
El origen de la cueca
La escena del enfrentamiento quedó grabada en la memoria de Gálvez, quien decidió escribir una cueca en tono humorístico inspirada en su amigo y en lo sucedido esa noche. La canción, que inicialmente era una broma entre conocidos, rápidamente se convirtió en parte del repertorio tradicional chileno.
Al día siguiente, durante el rodeo, Loyola fue invitado a presentar a una de las candidatas a reina. En medio de la celebración, el público comenzó a pedir que bailaran una cueca, y Loyola, sin saber que había una versión basada en la pelea de la noche anterior, aceptó. Aunque la canción se hizo famosa mencionando a “Los Andes”, el verdadero lugar de los hechos fue Parral. Según Loyola, quienes adaptaron la canción consideraron que “Los Andes” sonaba mejor musicalmente.
La popularidad del Guatón Loyola
Con el tiempo, la cueca fue interpretada por varios artistas, incluyendo a Los Perlas, el Dúo Rey Silva, Los Hermanos Lagos y Las Consentidas, lo que ayudó a consolidar la figura del Guatón Loyola en la cultura popular chilena. A pesar de su fama, Eduardo Loyola llevó una vida alejada de la celebridad, centrada en su trabajo en el mundo de los rodeos y los remates de ganado.
Loyola falleció el 28 de agosto de 1978, a los 54 años, tras enfrentar problemas de salud. Su despedida fue discreta, alejada del bullicio y la popularidad que había alcanzado su personaje. Aunque su historia se ha convertido en parte del imaginario colectivo, su vida real fue mucho más sencilla y menos espectacular que la cueca que lleva su nombre.
Cada vez que suena la música y se escucha la frase “Loyola, el Guatón Loyola”, se revive la historia de un hombre cuyas vivencias en un rodeo dieron origen a una de las canciones más queridas de las celebraciones patrias en Chile. A pesar de que la cueca menciona a Los Andes, el verdadero origen de esta historia se encuentra en Parral, un detalle que resalta la curiosidad detrás de esta famosa melodía.

