La enóloga y gerenta de vinos premium de Viña Santa Emiliana, Noelia Orts, ha compartido su perspectiva sobre los retos que enfrenta la vitivinicultura chilena debido al cambio climático. En una reciente entrevista, Orts destacó la importancia de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y cómo estas afectan la producción de vino en el país.
Orts, originaria de España, llegó a Chile con la intención de trabajar durante tres meses en una vendimia, pero decidió quedarse atraída por la diversidad de climas y viñedos que ofrece el país. Sin embargo, reconoce que la crisis hídrica y el cambio climático son factores que han impactado significativamente la vitivinicultura.
Impacto del cambio climático en la vitivinicultura
La enóloga mencionó que el cambio climático ha traído consigo lluvias y sequías extremas, así como olas de calor que afectan el desarrollo de las vides. Estos fenómenos han llevado a cambios en los patrones de cosecha, que tienden a adelantarse cada año. Además, la calidad de las uvas se ve afectada, especialmente en términos de acidez y madurez.
Para enfrentar estos desafíos, Viña Santa Emiliana ha implementado diversas técnicas, tales como:
- Monitoreo de la humedad del suelo mediante sondas y cámaras especializadas.
- Riego preciso basado en mediciones técnicas para optimizar el uso del agua.
- Selección de variedades de uva que se adapten mejor a las nuevas condiciones climáticas.
Proyecciones para la vitivinicultura chilena
Orts proyecta un futuro complicado para la vitivinicultura en Chile, sugiriendo que el país podría reducir su producción y enfocarse en vinos de mayor calidad. A pesar de los desafíos, cree que aquellos productores que mantengan un fuerte vínculo con la industria del vino podrán sobrevivir y adaptarse a las nuevas realidades del mercado.
En su visión, el futuro de la vitivinicultura chilena podría estar marcado por:
- Una disminución en la producción masiva de vino.
- Un aumento en la producción de vinos premium y blancos, que están en tendencia.
En resumen, Noelia Orts enfatiza la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante y de innovar en la producción vitivinícola para asegurar la calidad y sostenibilidad del vino chileno en el futuro.

