Starnberg, ubicado en Vitacura, se ha consolidado como un espacio donde las diferencias políticas quedan atrás. Desde su apertura en 2002, este restaurante ha sido testigo de encuentros entre figuras de la centroizquierda y la derecha, así como de empresarios y rostros del espectáculo. Entre sus clientes se encuentran nombres como Sebastián Piñera y José Miguel Insulza, además de destacados deportistas como Marcelo Salas, Mauricio Isla y Arturo Vidal.

Publicidad

Historia del restaurante

La historia de Starnberg se remonta al cierre del München, un restaurante de tradición alemana que operó durante décadas. Tras su cierre en 2001, Felipe Mangini decidió abrir Starnberg, manteniendo el legado de un lugar que había sido un punto de encuentro en Santiago. A lo largo de los años, el restaurante ha logrado crear un ambiente que se asemeja más a un club que a un simple establecimiento gastronómico.

Mantenimiento de la exclusividad

A diferencia de muchas cadenas de restaurantes, Mangini ha optado por mantener un solo local. A pesar de recibir múltiples ofertas para abrir sucursales y propuestas de compra, ha decidido no expandirse para conservar el control diario sobre el restaurante. Esto ha permitido que Starnberg mantenga su esencia y la calidad de su servicio.

Desafíos actuales del sector gastronómico

El año 2025 marcó un punto de inflexión para Starnberg, ya que fue el primer año en que el negocio dejó de crecer, tras haber experimentado dos temporadas exitosas post-pandemia. Mangini señala que la gastronomía chilena enfrenta un período complicado, con el aumento de costos en insumos, remuneraciones y servicios. Según sus estimaciones, el sector estuvo entre un 20% y un 25% por debajo de los niveles del año anterior en 2025, y las proyecciones para 2026 son similares.

Publicidad