La reactivación de una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas ha generado preocupación en Argentina, especialmente por el temor de que facilite actividades de explotación de recursos naturales en el archipiélago. El buque Danstar, de bandera chilena, tiene previsto zarpar en noviembre hacia Puerto Stanley, buscando retomar una conexión comercial que no opera desde 2011.

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Declaraciones del canciller argentino

En una entrevista con el canal argentino A24, el canciller Pablo Quirno se refirió a las tensiones generadas por el viaje del Danstar y defendió la relación entre Argentina y el gobierno del presidente José Antonio Kast. Quirno afirmó que, a pesar de las controversias, la relación bilateral se mantiene en buenos términos.

El canciller destacó que hay actores externos que buscan generar conflictos entre ambos países, mencionando que «hay varios jugadores, algunos externos (…) ciertos sectores chilenos que están tratando de hacernos pelear». Sin embargo, subrayó que el diálogo entre ambos gobiernos es «extremadamente constructivo».

Posición de Argentina sobre el Danstar

Respecto al Danstar, Quirno indicó que Argentina aún no ha recibido una notificación oficial sobre el viaje y descartó cualquier intención de intervención. «No tenemos intención de atacar, no tenemos intención de abordar», afirmó, enfatizando que las gestiones se realizan por vías pacíficas y diplomáticas.

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Además, el canciller explicó que el concepto de «paso inocente», contemplado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, impide frenar el tránsito de un buque en determinadas condiciones. Quirno también mencionó que ambos gobiernos están en conversaciones para evitar que Chile brinde apoyo logístico a actividades relacionadas con la explotación de recursos naturales en las islas.

Coordinación entre Chile y Argentina

El canciller argentino precisó que la discusión no se centra en impedir el comercio en general, sino en evitar la colaboración directa o indirecta con la explotación de recursos naturales en el archipiélago, que está bajo administración británica. Las conversaciones entre ambos países buscan asegurar que no haya apoyo logístico para dichas actividades.