El ecosistema lector en Chile se encuentra en una crisis que afecta tanto a estudiantes como a adultos. Según los resultados de la OCDE de PISA 2025, el desempeño lector de los estudiantes chilenos de quince años ha retrocedido de 448 a 436 puntos, muy por debajo del promedio de 461 de los países de la organización. Este deterioro se traduce en que apenas el 62% de los estudiantes alcanza un nivel básico de comprensión lectora.
La situación es aún más preocupante en la población adulta, donde Chile obtuvo 218 puntos en la evaluación PIAAC, ocupando el último lugar entre 31 países. Un alarmante 53% de las personas de entre 16 y 65 años se sitúa en el nivel 1 o inferior en comprensión lectora, lo que duplica el promedio de la OCDE.
Desigualdades en el acceso a la lectura
Las condiciones en el hogar son un factor determinante en el desarrollo de las competencias lectoras. Datos de la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia indican que cerca del 12% de los niños de hogares de menores ingresos no tienen ningún libro en casa, mientras que más del 60% de los hogares de mayores ingresos poseen más de diez libros. Esta desigualdad se traduce en un vocabulario más limitado y en una menor exposición a la lectura desde la infancia.
Impuesto y acceso a libros
El acceso a los libros también se ve afectado por su precio, ya que en Chile están sujetos a un impuesto al valor agregado (IVA) del 19%. Esto significa que aproximadamente uno de cada seis pesos del precio final de un libro corresponde a este tributo. Aunque el Senado y la Cámara de Diputados han solicitado la exención de este impuesto, hasta el momento no se ha concretado ninguna modificación tributaria.
Concentración territorial de librerías
La oferta de librerías en Chile está altamente concentrada. Un informe de 2017 identificó 355 librerías en 36 ciudades, de las cuales 184 se encontraban en la Región Metropolitana. Un estudio más reciente contabilizó 796 librerías en la misma región, pero más del 55% de ellas se concentra en Santiago, Providencia y Las Condes. Esto significa que solo el 27% de los habitantes de Santiago vive a quince minutos a pie de una librería, cifra que cae al 4,5% en Puente Alto y al 5,1% en La Pintana.
Propuestas para mejorar el ecosistema lector
Para abordar esta crisis, es fundamental que se implementen políticas que faciliten el acceso a los libros y fomenten la lectura. Algunas propuestas incluyen:
- Eliminar o reducir el IVA a los libros.
- Promover la instalación de librerías en sectores menos favorecidos.
- Fortalecer las bibliotecas públicas y ampliar sus horarios.
- Incentivar experiencias significativas de mediación lectora en las comunidades.
A pesar de la importancia de estas medidas, el proyecto de Presupuestos 2027 ha asignado $10.416 millones al Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, lo que representa una disminución del 21,8% respecto al año anterior. Esta reducción es preocupante, especialmente considerando el reciente retroceso en los resultados de lectura en el país.

