El histórico animador de televisión, Mario Kreutzberger, conocido como Don Francisco, compartió en una reciente entrevista en el programa «Influyentes» de CNN Chile que lleva 21 años cobrando su jubilación. Se jubiló en 2005 al cumplir los 65 años, edad reglamentaria para hombres en Chile, aunque continuó trabajando activamente en Sábado Gigante hasta 2015 y sigue participando esporádicamente en televisión y en la Teletón.

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Durante la conversación, Don Francisco abordó la necesidad de adaptar el sistema de pensiones chileno a los cambios en la demografía y la vejez. Afirmó que la jubilación a los 65 años ya no es viable, considerando el aumento de la esperanza de vida y el surgimiento de nuevas etapas de vida, como la «cuarta edad». «Es imposible, por ejemplo, que se mantenga la jubilación a los 65 años», expresó, enfatizando que el sistema previsional debe evolucionar para enfrentar estos desafíos.

Desafíos del sistema previsional

Don Francisco también destacó la baja natalidad en Chile como un factor que afectará la sostenibilidad del sistema de pensiones. A medida que la población envejece y disminuye la fuerza laboral, se hace evidente que el modelo actual no podrá mantenerse sin cambios significativos.

Reflexiones sobre la vejez

El animador reflexionó sobre cómo ha cambiado la percepción de la vejez, señalando que cada vez hay más personas que alcanzan edades avanzadas. «La cuarta edad no existía», comentó, sugiriendo que pronto podría surgir la «quinta edad» con un número creciente de centenarios. Esto plantea la necesidad de un enfoque renovado hacia la jubilación y el bienestar de las personas mayores.

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¿Qué se necesita para el cambio?

Para abordar estos desafíos, es fundamental considerar:

  • Adaptaciones en la edad de jubilación.
  • Reformas en el sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad.
  • Iniciativas que fomenten la natalidad y el crecimiento de la fuerza laboral.

La conversación de Don Francisco pone de relieve la urgencia de repensar el sistema de pensiones en Chile, considerando tanto los cambios demográficos como las nuevas realidades de la vejez.