Este sábado, diversas organizaciones ecologistas y socioambientales llevaron a cabo marchas en Santiago y otras ciudades del país en contra del proyecto minero Dominga y la política ambiental del Gobierno de José Antonio Kast. La movilización, bajo el lema “No a Dominga”, congregó a activistas de diecisiete ciudades, quienes se dirigieron a La Moneda para exigir que se detenga la iniciativa que amenaza al archipiélago de Humboldt, un ecosistema marino de alta biodiversidad.
Contexto del proyecto minero Dominga
El proyecto Dominga, que incluye la extracción de hierro y cobre, así como la construcción de un megapuerto y ductos subterráneos, ha sido objeto de controversia durante más de 13 años. Este proyecto se desarrolla en un área donde habita el 80% de la población del Pingüino de Humboldt, una especie en peligro de extinción. Según Roxana Núñez, abogada y vocera de Greenpeace Chile, “nunca antes había estado tan en riesgo el archipiélago de Humboldt como por este proyecto”.
Críticas a la política ambiental del Gobierno
Las organizaciones manifestantes también criticaron las políticas medioambientales del actual Gobierno, que han sido calificadas como insuficientes. En particular, se mencionó la decisión de la administración de Kast de retirar 43 decretos ambientales que estaban listos para convertirse en ley. Entre estos, se encuentra uno que declara al Pingüino de Humboldt como monumento natural. Jaqueline Figueroa, una de las asistentes a la marcha, expresó que “estamos luchando para que se vuelvan a tomar en cuenta todos esos decretos”.
Reacciones y futuro del movimiento
Cristóbal Sepúlveda, de la Organización No Más Zonas de Sacrificio, enfatizó la necesidad de enfrentar lo que considera una regresión en las políticas ambientales y el negacionismo climático. Además, advirtió sobre el presupuesto gubernamental que contempla reducciones significativas en áreas clave para el medio ambiente, como el cambio climático, que recibirá un 59% menos de fondos el próximo año. “Esperamos que la evidencia gráfica de estos desastres ambientales le empiece a demostrar a la clase política que estamos perdiendo tiempo”, concluyó Sepúlveda.

