Un reciente estudio publicado en la revista Ecology ha analizado durante 12 años la población de degús comunes (Octodon degus) en Rinconada de Maipo, Región Metropolitana. A pesar de haber sobrevivido a casi una década de megasequía, esta población desapareció localmente tras una sequía extrema en 2019, lo que resalta el impacto del cambio climático en la fauna chilena.

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Contexto del estudio

Los degús, roedores endémicos de Chile, lograron mantener un crecimiento poblacional positivo durante gran parte de la megasequía, a pesar de la disminución de precipitaciones y la productividad vegetal. Sin embargo, en 2019, las precipitaciones fueron extremadamente escasas, lo que llevó a una caída crítica en la producción de vegetación y, por ende, en la disponibilidad de alimento.

Resultados y hallazgos

El estudio, titulado “Los efectos de una sequía extrema provocaron la extinción local de un roedor social”, documentó que en 2020 ya no se registraron degús en el área de estudio, a pesar de los esfuerzos de captura. Este fenómeno se atribuye a un punto de inflexión ecológico, donde las condiciones ambientales superan un umbral crítico, provocando cambios abruptos en la población.

  • La productividad primaria bruta fue el factor ambiental que mejor explicó las variaciones en las tasas de supervivencia y reclutamiento.
  • Los degús dependen de la vegetación disponible, especialmente durante el invierno, para su reproducción.
  • Las características del hábitat, como la presencia de árboles y arbustos, pueden influir en la capacidad de las poblaciones para sobrevivir a condiciones adversas.

Implicaciones para la conservación

Aunque el degú común está clasificado como una especie de preocupación menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el estudio subraya la necesidad de comprender por qué algunas poblaciones logran sobrevivir mientras otras desaparecen. Esto es crucial para la conservación de la especie y para enfrentar los desafíos del cambio climático.

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El hallazgo también sugiere que la resistencia a condiciones adversas no garantiza la recuperación poblacional, lo que plantea interrogantes sobre la resiliencia de otras especies frente a eventos climáticos extremos.