La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una grave advertencia sobre el futuro del clima global, indicando que los compromisos actuales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero están muy por debajo de lo necesario. Según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el mundo podría enfrentar un calentamiento de 2,6 °C para el año 2100, lo que excede significativamente el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento por debajo de 2 °C.
El informe, presentado este miércoles, destaca la creciente brecha entre la retórica y la acción climática, lo que plantea serios desafíos para los gobiernos que se reunirán en la cumbre climática COP31 en noviembre en Turquía.
Consecuencias del calentamiento global
El secretario general de la ONU, António Guterres, subrayó que las consecuencias del calentamiento global ya son devastadoras, manifestándose en:
- Inundaciones mortales
- Olas de calor extremas
- Incendios forestales destructivos
Guterres enfatizó que los países deben actuar con urgencia, ya que las emisiones globales de gases de efecto invernadero se mantuvieron en niveles récord en 2025, con un aumento leve en las emanaciones de carbono derivadas de la quema de combustibles fósiles.
Desafíos para el futuro
El informe también indica que, si se mantienen las políticas actuales, el calentamiento podría alcanzar 2,8 °C. Los científicos advierten que cada fracción adicional de grado por encima de 1,5 °C incrementa la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos y cambios irreversibles en el planeta.
Para limitar el calentamiento a 1,5 °C, se requerirían reducciones anuales de emisiones del 6% hasta 2035, una meta que actualmente parece inalcanzable. Guterres también señaló que los países en desarrollo, que son los más vulnerables al cambio climático, han criticado a los grandes emisores por no cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.
Expectativas para la COP31
Se anticipa un intenso debate en la COP31 sobre el objetivo de 1,5 °C, con líderes mundiales enfrentando la dura realidad de que el tiempo para actuar se está agotando. Guterres concluyó que superar este límite no debe considerarse una rendición, sino un llamado a la acción urgente y efectiva.

