El Gobierno chileno está considerando la incorporación de una nueva mezcla de combustible, conocida como E10, que consiste en un 10% de etanol y un 90% de gasolina. Esta medida busca mitigar el impacto del alza internacional del precio del petróleo y podría generar un ahorro significativo en las finanzas públicas.
Según un informe de la agencia Reuters, la propuesta elaborada por el Ministerio de Energía estima que la implementación de esta mezcla podría reducir en aproximadamente US$107 millones anuales el costo de suministro de combustible en el país. Esta iniciativa se presenta en un contexto donde el precio del petróleo Brent ha superado los US$105 por barril, un aumento considerable desde los US$73 registrados antes del conflicto en medio oriente.
Contexto del aumento de precios
El año pasado, Chile importó un promedio de 181.000 barriles diarios de crudo, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La presión por el alza de precios ha llevado al Gobierno a buscar alternativas que permitan estabilizar el costo de los combustibles en el mercado local.
Implementación de la mezcla E10
La transición hacia la gasolina E10 no será inmediata. La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) deberá realizar una inversión aproximada de US$10,8 millones para adaptar la infraestructura de refinación, terminales y almacenamiento. Esta mezcla ya se utiliza en varios países de la región, siendo Brasil un ejemplo destacado, donde la industria del etanol tiene un valor estimado de US$20.000 millones.
Chile es uno de los pocos países de América Latina que aún utiliza el MBTE, un aditivo que aumenta el octanaje de la gasolina. Sin embargo, el cambio hacia la mezcla E10 podría representar una evolución significativa en la política energética del país.
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