El 7 de septiembre, el subsecretario de Comunicación, Máximo Pavez, se dirigía al Congreso en Valparaíso para participar en la votación del Registro de Vándalos. Sin embargo, recibió una llamada desde La Moneda que lo obligó a regresar para encabezar una vocería inesperada, lo que refleja la falta de claridad en su rol dentro del Gobierno. Desde la salida de Mara Sedini en mayo, el esquema comunicacional ha estado en constante revisión, pero los resultados no han sido satisfactorios.
Desgaste del diseño comunicacional
El modelo establecido tras la caída de Sedini asignó a Claudio Alvarado la tarea de entregar las versiones oficiales sobre las directrices del Gobierno, mientras que Pavez debía manejar las contingencias. Sin embargo, en la práctica, la influencia de Pavez ha disminuido notablemente. En agosto, Alvarado admitió que no estaba al tanto de un requerimiento del Ejecutivo ante el Tribunal Constitucional, lo que evidencia la falta de coordinación y comunicación interna.
Presión política y control de la comunicación
Los partidos de la coalición, Renovación Nacional (RN) y la UDI, han comenzado a presionar para que se restablezca la figura de un ministro vocero, ante la percepción de que el actual modelo no está funcionando. Este contexto ha generado tensiones en el gabinete, donde la figura de Cristián Valenzuela se ha vuelto central. A pesar de que la Secretaría de Comunicación (Secom) es formalmente dirigida por Costabal, en la práctica, Valenzuela controla la pauta y las decisiones comunicacionales, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la falta de contrapesos en el proceso de toma de decisiones.
Un futuro incierto
El Gobierno ha experimentado con dos diseños comunicacionales desde la llegada de Kast a La Moneda, pero ninguno ha logrado consolidarse. Las altas fuentes oficialistas indican que la falta de cambios significativos en la toma de decisiones ha sido un factor determinante en el fracaso de ambos modelos. La situación actual plantea un desafío crítico para la administración, que deberá encontrar una solución efectiva para mejorar su comunicación y recuperar la confianza tanto interna como externa.

