Evo Morales, ex presidente de Bolivia, cuestionó fuertemente al gobierno de Rodrigo Paz por la decisión de no incluir la demanda marítima en la agenda durante la visita del presidente chileno José Antonio Kast a La Paz. Morales afirmó que esta exclusión representa una afrenta a la memoria histórica y un desacato al mandato del pueblo boliviano.

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El ex mandatario argumentó que «excluir el legítimo reclamo marítimo de la agenda bilateral» es inaceptable, y sostuvo que el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de 2018 no cerró la causa boliviana, sino que instó a ambos países a continuar el diálogo para encontrar una salida soberana al mar.

Reivindicación marítima como derecho irrenunciable

Morales enfatizó que la Constitución de Bolivia establece que el acceso soberano al Océano Pacífico es un derecho «irrenunciable e imprescriptible» para los bolivianos. En este contexto, el ex presidente subrayó que no se puede traicionar a la patria ni renunciar a exigir el diálogo que la CIJ exhortó a mantener.

Reacciones y contexto político

La crítica de Morales se produce en un momento en que el gobierno chileno busca mejorar las relaciones bilaterales con Bolivia, priorizando una agenda comercial. Sin embargo, Morales advirtió que ningún gobernante debe archivar la reivindicación marítima bajo el pretexto de priorizar otros temas.

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Este debate se enmarca en un contexto más amplio, donde diversas organizaciones y partidos políticos en Bolivia están atentos a la gestión del gobierno actual y su postura respecto a la demanda marítima, un tema que sigue siendo un punto sensible en la relación entre ambos países.