Este lunes, un grupo de 11 exautoridades de Relaciones Exteriores emitió una declaración en la que responsabilizan al gobierno de José Antonio Kast por la decisión de Michelle Bachelet de retirar su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Según los firmantes, esta acción generó dudas entre los países que habían mostrado interés en apoyarla.

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Críticas al gobierno actual

Los excancilleres y exsubsecretarios de Relaciones Exteriores calificaron la falta de apoyo del Gobierno como un “gesto hostil”. En su misiva, expresaron: “Respetamos y valoramos su decisión de retirar su postulación”, y añadieron que “Michelle Bachelet era la mejor candidata de Chile a tan alta responsabilidad”.

Trayectoria de Bachelet

Los firmantes destacaron la trayectoria de Bachelet como única en la historia diplomática de Chile, resaltando su compromiso con los valores de la ONU. Mencionaron su participación activa en la campaña, donde visitó casi todos los países del Consejo de Seguridad y participó en diversos paneles de conversación.

Consecuencias del retiro de apoyo

Los exautoridades afirmaron que, por primera vez en 80 años, Chile tuvo la posibilidad real de liderar la ONU. Sin embargo, lamentaron que el retiro del apoyo gubernamental fue un hecho “inexplicable y sin precedentes” que quedará registrado en la historia diplomática del país. “El retiro del apoyo del gobierno de Chile representó un gesto hostil que provocó un daño evidente a la candidatura”, indicaron.

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Reuniones y apoyos internacionales

Las exautoridades también mencionaron que altos funcionarios de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieron con Bachelet, a excepción de Estados Unidos. A pesar de los intentos de los cancilleres de Brasil y México por facilitar un encuentro con la administración de Donald Trump, no obtuvieron respuesta. Además, señalaron que el embajador de Estados Unidos ante la ONU no accedió a reunirse con la expresidenta, a diferencia de otros candidatos.

Finalmente, los excancilleres expresaron su agradecimiento a los gobiernos de Brasil y México por su apoyo a la candidatura de Bachelet, destacando su lealtad y convicción en la promoción de una candidatura que consideraron como propia.