Un seminario organizado por la Universidad San Sebastián (USS) ha revelado proyecciones alarmantes sobre el futuro demográfico de Chile. Según los datos presentados, el país experimentará un notable envejecimiento de su población, con un aumento significativo en el número de adultos mayores y una disminución en la fuerza laboral. Se estima que el peak poblacional se alcanzará en 2035, con 20,64 millones de habitantes, y que a partir de esa fecha comenzará una reducción sostenida, llegando a 16,97 millones en 2070, lo que representa una disminución del 15,3%.

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Proyecciones sobre la fuerza laboral y el envejecimiento

Uno de los aspectos más preocupantes es el cambio en la estructura del mercado laboral. Para 2070, se proyecta que habrá 104,7 personas de 65 años o más por cada 100 trabajadores ocupados. La cantidad de personas empleadas también disminuirá, pasando de 9,48 millones en 2025 a 6,91 millones en 2070, lo que equivale a una caída del 27,1%. Además, la edad de los trabajadores cambiará, con un aumento de aquellos de 50 años o más del 33% al 58% de la fuerza laboral.

Impacto en la población juvenil y la fecundidad

El seminario también destacó que para 2033, la población de 65 años o más superará a la de menores de 20 años. Se estima que la población mayor de 65 años aumentará de 2,91 millones en 2025 a 4,17 millones en 2035, mientras que los menores de 20 años disminuirán de 4,68 millones a 3,46 millones en el mismo período. Este cambio demográfico se ve acompañado por una baja en la tasa de fecundidad, que se proyecta en 0,97 hijos por mujer en 2025, por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1.

Desafíos en salud y educación

El envejecimiento de la población también generará una mayor demanda en áreas como la salud y los cuidados. Actualmente, hay alrededor de 768 mil personas dependientes en Chile, mientras que los programas existentes solo benefician a 77 mil, lo que equivale al 5,3% de la población objetivo. Si se busca una cobertura universal para 2050, el gasto podría alcanzar el 1% del PIB, y si se considera el costo de reemplazar a cuidadores informales, podría llegar hasta el 2% del PIB.

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En el ámbito educacional, se ha observado una disminución en la demanda escolar, con aproximadamente 857 mil cupos urbanos sin utilizar, lo que representa el 26% de la capacidad instalada. Si esta tendencia continúa, hacia 2035 la capacidad ociosa podría alcanzar 1,4 millones de cupos, equivalentes al 44% de la capacidad total, lo que plantea nuevos desafíos para la planificación de la infraestructura educativa en un contexto de población decreciente.