La defensa de Enrique Urrutia Aburto, señalado como el presunto líder de la secta Cahuala en Chiloé, argumenta que los cargos en su contra por abuso sexual y explotación laboral no pueden ser perseguidos penalmente debido a la prescripción de los hechos. El abogado defensor, Juan Cristóbal Grünwald, expuso su postura en una conversación con Reportajes de Teletrece, en el contexto de una investigación que incluye denuncias por abuso sexual reiterado, trata de personas y asociación ilícita.
La comunidad Cahuala, establecida a fines de los años 80, es objeto de investigación por dinámicas de sometimiento que, según testimonios de exintegrantes, implicaron restricciones en relaciones personales y control económico. Grünwald argumentó que los hechos imputados ocurrieron hasta el año 2015, mientras que la formalización de la causa se realizó en octubre de 2026, lo que representa un lapso de más de diez años. “La acción está prescrita”, afirmó el abogado, basándose en criterios recientes de la Corte Suprema.
Origen de la investigación
La causa se originó a partir de una querella presentada en 2019 por dos víctimas que denunciaron abusos ocurridos entre 1999 y 2015. Entre los delitos investigados se encuentran:
- Abusos sexuales reiterados.
- Trata de personas con fines de explotación laboral.
- Asociación ilícita.
El abogado querellante, Rodrigo Zegers, describió las dinámicas de poder dentro de la comunidad, señalando que Urrutia se autodenomina como un “macho alfa” que ejerce control absoluto sobre los miembros. Zegers también mencionó que se han conocido antecedentes sobre abusos sexuales a menores de edad dentro de la secta.
Testimonios de exintegrantes
Reportajes de Teletrece ha recopilado testimonios de exintegrantes de Cahuala que han descrito el funcionamiento interno del grupo. Patricio Aguirre, un exmiembro, relató que Urrutia controlaba las relaciones afectivas y sexuales de los integrantes. Otra exintegrante, María Luz, afirmó que las reglas impuestas por el líder afectaban incluso su relación con su marido y su hija, indicando que “todo se centraba en él”.
La investigación está a cargo de la Fiscalía de Castro y se mantiene bajo reserva debido a la naturaleza de los antecedentes. En el reportaje, Juan Cristóbal Urrutia, hijo del fundador de la secta, evitó comentar sobre las acusaciones y se limitó a mencionar que cuentan con un abogado para el proceso.
Para más información sobre esta situación, puedes consultar la nota anterior de Chile Trends.

