La despedida de Matías Rodríguez, exjugador de Universidad de Chile y campeón de la Copa Sudamericana 2011, se tornó caótica el pasado viernes 17 de octubre en el Estadio Bicentenario de La Florida. Más de 5.000 hinchas asistieron al homenaje, que culminó con una estampida de aficionados que invadieron el campo de juego, generando tensión y enfrentamientos entre los presentes.

Publicidad

Desarrollo del evento

El homenaje a Rodríguez, que buscaba celebrar su trayectoria y su conexión con el club, se llevó a cabo en un ambiente inicialmente emotivo. Entre los invitados especiales se encontraban figuras históricas del equipo como Marcelo Díaz, Gustavo Lorenzetti y Diego Rivarola, quienes compartieron con el exfutbolista y sus hijos durante la jornada.

Incidentes en la despedida

Sin embargo, hacia el final del evento, un grupo de hinchas comenzó a evadir las barreras de seguridad y a ingresar al terreno de juego. A pesar de los intentos de los guardias por controlar la situación mediante anuncios por altoparlantes, la multitud continuó avanzando, lo que dificultó el desplazamiento de los jugadores y otros protagonistas del homenaje.

Matías Rodríguez, que en ese momento se encontraba rodeado por los asistentes, se vio obligado a ‘huir’ hacia los camarines, lo que contrastó drásticamente con el carácter festivo que se esperaba de la despedida. La situación escaló a episodios de violencia, con enfrentamientos entre los propios hinchas, lo que empañó el reconocimiento a su carrera en el club universitario.

Publicidad

Reflexiones finales

La jornada, que debía ser un tributo a la trayectoria de Rodríguez, terminó marcada por el descontrol y la violencia, dejando una sensación de descontento entre los organizadores y los asistentes que buscaban rendir homenaje al futbolista. Este evento se convierte en un recordatorio de la importancia de mantener el orden en actividades que celebran la historia y el legado de figuras deportivas.