La comunidad de Cahuala, situada en la isla de Chiloé, Región de Los Lagos, está bajo investigación penal por presuntos delitos de abuso sexual reiterado, trata de personas con fines de explotación laboral y asociación ilícita. La causa involucra testimonios de exintegrantes que describen un estricto control por parte de su líder, Enrique Urrutia Aburto.

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La audiencia de formalización de Urrutia y María Pinto fue postergada en dos ocasiones antes de realizarse en octubre de 2026, y la investigación se mantiene bajo reserva debido a la sensibilidad de los antecedentes. Este proceso judicial se originó a partir de una querella presentada en 2019 por dos víctimas, quienes denunciaron hechos ocurridos entre 1999 y 2015.

Delitos investigados y dinámicas de poder

Entre los delitos que se están investigando se encuentran:

  • Abusos sexuales reiterados.
  • Trata de personas con fines de explotación laboral.
  • Asociación ilícita.

Rodrigo Zegers, abogado querellante, ha descrito las dinámicas de poder dentro de la comunidad, donde Urrutia es visto como un ‘macho alfa’ que ejerce control absoluto sobre las decisiones de los integrantes, incluyendo sus relaciones afectivas y sexuales. Zegers también mencionó que han surgido antecedentes sobre abusos sexuales a menores de edad dentro de la secta.

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Testimonios de exintegrantes

Patricio Aguirre, un exintegrante de la comunidad, relató que el ‘Jefe’ decidía sobre las relaciones sexuales de los miembros, y que había reglas estrictas que afectaban incluso la relación de las madres con sus hijos. María Luz, otra exintegrante, corroboró que todo lo que sucedía en la comunidad estaba bajo el control del ‘Jefe’.

“Dentro de las normas instauradas por Enrique, el ‘yo madre’ era nefasto para los hijos. Entonces, yo estaba con mi hija, que tenía entre 4 y 5 años, lo peor que yo podía hacer era acercarme a ella”, comentó María Luz, quien también destacó que las parejas no podían tener relaciones sin la aprobación del ‘Jefe’.

Los testimonios indican que los nacimientos de bebés en Cahuala ocurrían casi simultáneamente y que las madres no podían amamantar a sus propios hijos, lo que refleja un control extremo sobre las relaciones familiares y afectivas.

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Reacción de los involucrados

Juan Cristóbal Urrutia, hijo del fundador de la comunidad, evitó comentar sobre las acusaciones y se limitó a informar que cuentan con un abogado para manejar el proceso. Su respuesta fue evasiva, sonriendo y retirándose sin ofrecer más detalles.

La investigación continúa bajo la supervisión de la Fiscalía de Castro, que ha mantenido la causa en reserva debido a la gravedad de las denuncias. Este caso ha generado una creciente preocupación en la comunidad y en el país por la seguridad y bienestar de los integrantes de sectas como Cahuala.

Para más información sobre este caso, puedes consultar nuestra nota anterior.

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