El ministro de Seguridad, Martín Arrau, encabezó un nuevo comité policial junto a Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI), donde defendió la reforma de seguridad impulsada por el Ejecutivo. Arrau enfatizó que el objetivo principal es declarar como deber del Estado la seguridad pública y establecer mecanismos más efectivos para la persecución del crimen organizado y el terrorismo.
Durante su intervención, el secretario de Estado mencionó la necesidad de un estado de excepción constitucional de seguridad pública, argumentando que se requieren herramientas adicionales para enfrentar la situación actual. «Nosotros somos totalmente prácticos, pragmáticos y lo que nos interesa es… un mecanismo», afirmó, subrayando que los plazos son flexibles y que la reforma puede ser modificada según las necesidades.
Críticas y realidad del crimen organizado
Arrau también se dirigió a los críticos de la reforma, sugiriendo que muchos de ellos no comprenden la realidad que enfrentan las comunidades más afectadas por la delincuencia. «Cuando hablamos de falta de libertad, llamo a todas las personas que opinan… que vean el grado de libertad que tienen las personas en las poblaciones», expresó, cuestionando la percepción de un país ideal en medio de la crítica.
El ministro destacó que Chile, al igual que otros países de Latinoamérica, enfrenta un desafío significativo relacionado con el crimen organizado, mencionando la pérdida de control en fronteras y cárceles. «Lo que enfrenta el país lo vemos en otros de la región… no es un mundo ideal y sobre eso planteamos mecanismos que existen en otros países», agregó.
Propuestas del Ejecutivo
En su defensa, Arrau mencionó que las propuestas del Ejecutivo incluyen un listado de organizaciones de crimen organizado y terrorismo, similar a lo que se implementa en países como Inglaterra, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda e India. «Los propone el Ejecutivo, tal como nosotros lo hemos propuesto, con menos controles de los que hemos propuesto y con más penas y sanciones», indicó.
Finalmente, el ministro hizo un llamado a salir de la crítica rápida y el cálculo político, reconociendo que hay críticas válidas que se valoran. «Seguiremos teniendo reuniones con parlamentarios, pero llamo a opinar sobre la realidad, evidencia, experiencia internacional», concluyó.

