Una mujer que nació y vivió sus primeros diez años en la secta de Cahuala, en Chiloé, relató cómo el afecto hacia sus padres podía desencadenar burlas y humillaciones por parte de otros miembros de la comunidad. Su testimonio fue parte del segundo informe de Reportajes Teletrece, que investiga las dinámicas de esta agrupación, actualmente bajo la mirada de la Fiscalía por presuntos delitos.
Experiencias de humillación en la infancia
La mujer, que creció en este entorno desde su nacimiento, recordó que mostrar cariño a sus padres era motivo de bullying. “Si yo abrazaba a mi mamá o a mi papá, eso desencadena una humillación, literalmente bullying”, afirmó. Este ambiente hostil le generó miedo a demostrar afecto, lo que afectó su relación familiar.
Conductas inapropiadas en la comunidad
Durante la entrevista, la mujer también mencionó haber vivido conductas sexuales inapropiadas dentro de la secta. Este testimonio se suma a la investigación que lleva la Fiscalía por trata de personas con fines de explotación laboral, que ha puesto en tela de juicio el rol de las figuras de autoridad en la comunidad, como Enrique Urrutia Aburto y María Alejandra Pinto.
Impacto en las relaciones familiares
Alfredo Urrutia, sobrino del fundador, también destacó cómo la estructura de la comunidad afectaba las relaciones familiares. Según su relato, la comunidad estaba organizada en círculos separados por género y edad, lo que dificultaba los vínculos familiares. “Él no cree en la familia. Dice que los vínculos familiares son un impedimento para vivir en comunidad”, explicó.
María Luz, otra exintegrante, corroboró que las normas impuestas por Urrutia afectaron su relación con su hija. “Lo peor que yo podía hacer era acercarme a ella”, comentó, refiriéndose a las estrictas reglas de la comunidad que prohibían a las madres amamantar a sus propios hijos.
Control de relaciones y sexualidad
Además, se reveló que Urrutia controlaba las relaciones sexuales dentro de la comunidad, autorizando encuentros solo con el fin de procrear. “La única persona autorizada para penetrar era él”, afirmó un abogado querellante, Rodrigo Zegers, quien destacó la gravedad de las prácticas que se llevaban a cabo en la secta.
La investigación continúa, y la Fiscalía no descarta la posibilidad de imputar nuevos hechos a los líderes de la comunidad, a medida que se avanza en las diligencias pendientes.

