La Confederación Nacional de Transportes de Carga (CNTC) ha decidido no realizar un paro nacional a pesar del reciente aumento en los precios de los combustibles, que comenzó a regir este jueves. Este incremento incluye un alza de $91,5 por litro en el diésel y $41,3 en las gasolinas de 93 y 97 octanos, lo que impacta directamente en los costos del transporte de carga.

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Respaldo a Hacienda y el Mepco

El presidente de la CNTC, Sergio Pérez, manifestó su apoyo a la gestión del Ministerio de Hacienda en relación al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco). Pérez advirtió que absorber los aumentos a través del Mepco podría resultar en un mayor endeudamiento fiscal, lo que no es sostenible en la situación actual del país.

La decisión de no movilizarse fue tomada tras consultar a los representantes regionales del sector, quienes optaron por continuar las conversaciones con el Ejecutivo. Según Pérez, se realizó un consultivo nacional con más de 100 dirigentes, y la mayoría decidió que era mejor seguir buscando soluciones a través del diálogo.

Acuerdos y mecanismos propuestos

En una reunión reciente con cuatro ministros, se acordó establecer un mecanismo que permita incorporar las variaciones del precio del combustible en las tarifas que cobran los transportistas. Este instrumento permitirá a los generadores de carga ajustar las tarifas en función de un aumento de entre $100 y $300 pesos por litro.

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Pérez destacó que este tipo de mecanismo ya se utiliza en países como Francia y Estados Unidos, y que no requiere gestiones complicadas, ya que cuenta con el compromiso del Gobierno para su implementación.

Impacto fiscal y futuro del transporte

El presidente de la CNTC también abordó las críticas hacia la aplicación del Mepco, señalando que la situación fiscal actual limita la capacidad del Estado para seguir amortiguando las alzas. En el gobierno anterior, se contaba con US$4.500 millones disponibles en el Mepco para suavizar los precios de los combustibles, pero actualmente la caja fiscal subvenciona aproximadamente $300 por litro.

Pérez enfatizó que continuar con una mayor intervención estatal podría resultar en un aumento del endeudamiento público, lo que tendría consecuencias negativas para las futuras generaciones. Por ello, abogó por recuperar las condiciones que fomenten la inversión y el crecimiento económico, en lugar de recurrir a un mayor gasto fiscal para contener los precios de los combustibles.

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“Si hay más inversión, hay más trabajo; y si hay más trabajo, las familias más vulnerables tienen acceso a una mejor calidad de vida”, concluyó.